Couscous con calabaza y zanahoria

November 14, 2012

Si seguís habitualmente nuestro blog ya sabréis que nos gusta bastante la comida marroquí. El couscous, el tabulé o los tajines son platos que hacemos con bastante frecuencia. Además de porque están muy ricos, porque son muy fáciles de cocinar y porque creemos que generan alrededor de la mesa un buen rollo muy importante y agradable. En esta ocasión os presentamos un couscous con calabaza y zanahoria para tomar calentito.

Si no conocéis el origen del couscous, podéis consultarlo aquí.

En casa no se tira nada y después de Halloween “reciclamos” una calabaza que le habían regalado a trizcas (nuestra peque) y reconvertimos una aterradora verdura en media calabaza asada y la otra mitad sirvió de base y de excusa para este plato.

Ingredientes del couscous con calabaza y zanahoria

  • 125 gramos de couscous
  • 125 ml de caldo de cocido (puede servir también de pastilla o incluso agua caliente)
  • Media calabaza enana
  • Un calabacín
  • Dos zanahorias

Couscous en la mesa

Como veréis, la elaboración es muy sencilla. Nosotros aprovechamos caldo de puchero que teníamos todavía pendiente de congelar y así quedó más sabroso, pero lo veremos más adelante.

En primer lugar, pelamos la calabaza y la cortamos en rodajas más bien gruesas. Le retiramos la piel a las zanahorias y las partimos por la mitad. El calabacín lo lavamos bien, le cortamos las puntas y los partimos en dos o tres pedazos, según sea de grande.

Todos estos  ingredientes los introducimos en una olla a presión y los cubrimos con agua. Lo llevamos al fuego y cuando la válvula empiece a expulsar vapor contamos 20 minutos. Apagamos el fuego y esperamos a que la presión permita abrir la olla.

Durante los 20 minutos de cocción vamos a preparar el couscous. Se toma el caldo y en un cazo u olla pequeña se lleva a ebullición. Se retira del fuego y se añade el couscous. Lo tapamos con un plato durante cinco minutos. Pasado ese tiempo, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y con un tenedor lo removemos para soltar los granos.

Servimos el couscous y sobre él las verduras. Lo llevamos a la mesa con un tazón de caldo para que cada comensal pueda echarse más si lo desea.

A nosotros ya nos está entrando apetito, tan solo de releerlo. Que aproveche.


Un rincón para los cocinillas de andar por casa y con ganas de comer bien entre amigos.